viernes, 22 de mayo de 2009

"Mi aventura de ser docente"


Mi padre me recuerda constantemente que hay que hacer las cosas lo mejor que puedas. Esto ha influido grandemente en mi personalidad y en mi trabajo.


Luego de terminar mis estudios de Secundaria y al contrario de lo que había pensado, pues al calor de los deseos de mi madre inicié mis estudios en la Escuela de Artes y Oficios del Instituto Campechano, la carrera de Educación Artística; al concluir, mi buen promedio me permitió el pase directo para formar parte de la plantilla académica de la Preparatoria Matutina y Secundaria Diurna del mismo Instituto.


Con el deseo de ser algo más, inicié inmediatamente el bachillerato en la Preparatoria Nocturna. Así que trabajaba y estudiaba en el mismo edificio, y algunos compañeros de trabajo también fueron mis maestros.


Al terminar el bachillerato, ingresé a la Escuela Normal Superior Federal de Campeche en la especialidad de Matemáticas. Fui vista como alguien rara, pues mis compañeros no creían que una maestra de Artística pudiera con los números. Logré con gran satisfacción concluir la carrera.
Mi trabajo como maestra de Matemáticas consistía en dar asesorías particulares y una que otra suplencia. Mi trabajo oficial era ser maestra de Artística donde realizaba una serie de actividades tales como: festivales diversos, organizar participaciones en desfiles, manualidades, bailables, hasta colaboración en eventos políticos. La directora de la Preparatoria de ese entonces, no veía con seriedad la asignatura y nos ocupaba según sus intereses. Cosa contraria me sucedía en la Secundaria, ya que se trabajaba en base a los programas oficiales de la SEP, antologías que conformábamos las maestras y una serie de recursos audiovisuales.


Cuando se reforma el artículo 3° constitucional y se da la obligatoriedad de la educación secundaria, la Secundaria Diurna se federaliza, en esta nueva escuela por así decirlo se me otorga el cambio de Profesora de Artística a Profesora de Matemáticas. Un cambio que sorprendió a muchos inclusive a una servidora. Cuando eres nueva en una asignatura los demás integrantes te pueden o no aceptar con agrado. Todos eran mis compañeros de trabajo y sin embargo ninguno me aclaraba dudas tales como: ¿En qué tema se quedo el grupo?, ¿Me podrías facilitar el avance programático?, ¿Qué estrategias usabas con el grupo?, ¿Cómo tenías la organización interna del salón?... Mi intensión era no romper de tajo la dinámica del grupo. Las respuestas eran evasivas, me sentía decepcionada de ellos. En la asignatura anterior todas compartíamos todo.


No me quedó otra alternativa que buscar por mi cuenta, así que leí los enfoques y propósitos de la asignatura, analicé la secuencia didáctica de los contenidos, el libro del maestro y el fichero de actividades didácticas, quedándome así claras las intensiones de la SEP con respecto a la enseñanza de Matemáticas en la Secundaria.


Por otra parte la carrera de Orientador Artístico ya no me satisfacía, así que inicié mis estudios de posgrado con una maestría en Artes que oferta el Instituto Campechano y la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba.


Como producto de mis estudios y las nuevas condiciones de la preparatoria ante una nueva dirección, emprendo la tarea de formalizar la materia de Actividades Artísticas, Culturales y Deportivas. Le planteo al Director la idea y este la ve con buenos ojos, me pide realizar el proyecto recalcando que debería de fundamentarlo muy bien para lograr el fin. Concientizo a mis otras compañeras del área la importancia de trabajar con un programa y los beneficios para nuestros alumnos. Unidos por esta encomienda empezamos a buscar modelos como base, nos decidimos por el de la Preparatoria Abierta de la SEP, lo adecuamos a nuestras necesidades, quedando una parte teórica y otra practica para seguir atendiendo a los eventos de la Institución.
Lograr la aprobación de los nuevos programas no fue fácil, los principales opositores fueron los mismos maestros del área y la Directora del turno vespertino, los jefes de los departamentos de Pedagogía y Superación Académica, que no justificaban su negativa y sí evidenciaban sus debilidades.


Con el respaldo inquebrantable de la Dirección de la Escuela y el apoyo de Departamento de Planeación (que creyeron desde el principio en nuestra lucha, luego de reuniones, revisiones, modificaciones), el proyecto es aprobado y puesto en marcha. Además que se nos empieza a tomar en cuenta como Academia, un logro importantísimo, pues ya podíamos tener un espacio oficial para nuestros asuntos académicos. Fui nombrada Presidente por dos periodos de dos años.
El Instituto Campechano ha procurado impartir cursos de toda índole a sus maestros, algunos obligatorios y otros voluntarios, me gusta participar en los más que pueda. Los que más han llamado mi atención son los de Tutoría, Psicología y Conocimiento del adolescente, ya que han influido grandemente para comprender a las personitas a mi cargo, y desempañarme mejor en el grupo de la secundaria donde soy la Tutora.


Ser docente es un trabajo con muchas responsabilidades, exigencias, compromisos y a la fecha se ha devaluado. De mi desempeño tengo muchas satisfacciones y algunas decepciones, pero, también he sacrificado muchas horas de sueño para poder realizar el trabajo extra que requiere, no compartir algunas convivencias familiares y me he perdido de algunos eventos importantes en el crecimiento de mis hijos. El esfuerzo bien lo vale: yo escogí ser maestra y hay que hacerlo lo mejor que puedas.

Con afecto para todos
Lulú Arroyo

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